Historia de la UCI

 

La UCI ha experimentado una evolución constante en el tiempo debido a la amplitud de las problemáticas de salud de los pacientes así como de la evolución y avance tecnológico que ha venido de la mano para llevar a cabo los tratamientos necesarios.

Fue en 1860 cuando Florence Nightingale, pionera de la medicina moderna, comentó la conveniencia de que los hospitales contaran con una unidad especial con el objetivo de dotar al paciente de un área exclusivo para la recuperación de un proceso de cirugía. Es por ello que las primeras descripciones de la UCI vienen asociadas a los momentos post quirúrgicos, lo cual suscitó cierta controversia. Sin embargo,  la primera UCI en EEUU se conoce como la que llevó a cabo el neurocirujano Dr. W.E. Dandy en 1940 con capacidad para 4 pacientes y especializada en servicios post operatorios relacionados con la neurocirugía. Sin embargo, las primeras UCIs post quirúrgicas nacieron en Alemania debido a las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, con lo cual los soldados heridos, una vez operados, podían ser ingresados en ellas en función de su estado de salud. Posteriormente, a comienzos de los años 50 comenzaron las primeras unidades para cuidados respiratorios de la mano de la epidemia de poliomielitis acontecida en Dinamarca en el cual se tuvieron que llevar a cabo labores de traqueostomías ventilaciones manuales en los pacientes.

Por ello, la UCI como el concepto con el que es conocido hoy en día, es decir como la unidad hospitalaria para los pacientes en grave estado fue una consecuencia y evolución de las primeras unidades especializadas comentadas previamente. Así, durante las postrimerías de los años 50 y a lo largo de los años 60, la UCI tuvo un gran desarrollo como unidad de enfermería y tratamiento de carácter intensivo, eso sí localizado físicamente a parte de las salas convencionales hospitalarias. De hecho, en el año 1958, sólo un cuarto de los hospitales con capacidad para más de 300 pacientes contaban con una UCI en sus instalaciones, dato que aumentó considerablemente a finales de los años 60. Además, según un estudio canadiense realizado en 1961, se llevó a cabo una reducción de la tasa de mortalidad importante gracias a la implementación de este tipo de unidades.

Junto con la inercia positiva de resultados referentes a los pacientes de la UCI en los hospitales, se empezó a otorgar una mayor importancia a especialidades de la medicina intensiva desde diferentes estamentos. En 1970 se creó la Sociedad Americana de Cuidados Intensivos (SCCM). En el Estado Español, mediante el Real Decreto 2015/1978 se concibió  la especialidad primaria conocida como Medicina Intensiva. En 1982 surgió la Sociedad Europea de Cuidados Intensivos (ESICM). Conviene no olvidar también la certificación de especialidades como medicina interna, ginecología o cirugía dentro de la medicina intensiva por parte del Consejo de Especialidades Americano.

Después de la consolidación de la UCI como sección hospitalaria, ha habido una evolución constante en los servicios abarcados de cara a mejorar la unidad en lo referente a los tratamientos llevados a cabo en pacientes de gravedad. Por ello, la historia de la UCI se sigue escribiendo hoy en día y seguirá habiendo una evolución constante con el avance de la ciencia y las tecnologías junto con la aparición de nuevas patologías.